
Antes de que despierte la familia me levanto, hago los ejercicios de los meridianos, luego un Zazen y… hahaha, despiertan los niños, preparar desayuno para todos, una ducha rápida, prepararlos para el Jardín y ¡Oh!, ¡la casa está patas arriba!. Ordenar, limpiar, perfumar, quemar incienso, dejar la casa impecable, o lo más que se pueda para recibir al primer paciente de Shiatsu.
Es el Gyogi de cada día, y aunque sé que las personas llegan aunque está la casa sucia y desordenada, quiero darles mi 100% y esto incluye todo, desde mi higiene hasta el orden de la casa. Luego esta entrega continúa en la sesión de Shiatsu, donde Naikan, la observación de nuestro estado de espíritu, me trae a cada instante y segundo del tratamiento, alejando y dejando pasar cualquier pensamiento que obstruya el diálogo con el Ki del receptor.
Soy un monje del linaje de gran Taisen Deshimaru, por lo
tanto mi conciencia y energía están directamente unidas al Buda Shakiamuni y al
igual que en esos tiempos, en
Como dice el maestro Kosen, sólo tenemos que recordar, pues
ya lo sabemos todo. Sabemos que todo lo que existe es conciencia y es energía,
lo sabían los antiguos monjes de hace 2000 años, pero ahora lo hemos olvidado. El
Gyogi de ahora es también recordar esto, recordar que un Tsubo, no
existe en el cuerpo físico solamente, si no, en el cuerpo energético que puede
ser de unos
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